Veo una mujer frente a mí, una mujer miserable que debe ser desterrada de todo momento, que debe ser purgada en su pérfido afán, veo una mujer con pupilas de fuego y sonrisa de niña, que esta ahí de pie frente a mi persona, ¿qué habita detrás de ella?, una escalera, ¡y juro por todos los demonios que si no estuviese en mi cabeza me lanzaría sobre ella para romperme el cuello!
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